domingo, 15 de junio de 2008

Una réplica del navío de la antigua Grecia zarpó del puerto de Volos para emular el viaje de los legendarios héroes Jasón y los Argonautas.


Generalmente hacemos, todo lo posible para complicarnos la vida. (Abel Desestress)
Una réplica del navío de la antigua Grecia zarpó del puerto de Volos para emular el viaje de los legendarios héroes Jasón y los Argonautas.
Tras años de preparación, la travesía finalmente empezó. Como dijo un testigo, los dioses estaban sonriendo pues el mar estaba calmado y no soplaba el viento.

A los argonautas modernos los despidieron con una serenata de música de orquesta y los acompañó una flotilla de pequeñas embarcaciones hasta que dejaron el puerto.


La misión de la tripulación es ardua, pero no peligrosa como la de Jasón y sus argonautas.
Con 50 remeros de las 27 naciones de la Unión Europea, Argos viajará desde Volo hasta Venecia, a donde esperan llegar a mediados de agosto.

Les aguardan dos meses de arduo trabajo, remando sin descanso por entre 10 y 12 horas al día, con lo que se moverán a apenas una milla náutica por hora.

Lo que sí está a su favor es que no tendrán que enfrentar los peligros que Jasón y su tripulación de héroes mitológicos tuvieron que superar, como las mujeres de la isla de Lemnos, que ya habían matado a todos sus maridos, o las Rocas Azules, que se movían y aplastaban a los marineros despistados.

La política: un obstáculo moderno

Pero sí deberán superar una desilusión: el gobierno de Turquía no les permitió pasar por el Estrecho del Bósforo hacia Georgia, donde Jasón le logró ponerle el yugo a los dos toros que arrojaban fuego por la boca y vencer a la serpiente que nunca dormía para llevarse el vellocino de oro, la piel de un carnero fabuloso y símbolo de poder.


Los obstáculos a superar han cambiado.
Según la cancillería de Ankara, no podían garantizar la seguridad de los remeros.

Costas Kartalis, el diputado del puerto de Volos, calificó la actitud de Turquía como incomprensible. Señaló que era un proyecto histórico muy preciso y que no había justificación para impedir una aventura cultural amistosa.

Agregó que esperaba que Turquía cambiara de parecer y permitiera eventualmente que el Argo moderno completara su viaje, que, a lo largo de los siglos, ha sido un símbolo de la capacidad humana de triunfar frente a la adversidad.