miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cual será el nuevo perro de la casa blanca…?


El perro que seleccione la familia Obama para que les acompañe en su nueva vida en Washington dirá mucho de cómo es el presidente, del tipo de gente que tendrá acceso a la zona residencial de la Casa Blanca y de cuáles son sus objetivos personales durante su gobierno।

Aunque todo indica que será un Chihuahua se vale especular sobre el futuro chucho


El 1600 de Pennsylvania Avenue puede volver a sus inquilinos paranoicos, como Richard Nixon, imperialistas, como George Bush, enanitos, al estilo de Jimmy Carter, en gigantes, como fue John F. Kennedy, en pillos siguiendo el guión de Bill Clinton, en insípidos bajo el modelo de George Bush padre, y en prepotentes como Ronald Reagan.
Todos ellos se rodearon de perros para acompañarlos en un trabajo en el que casi todos se sientes solos en muchas ocasiones y desean la compañía del más fiel de los animales. Barack Obama ya ha dicho que quiere un perro como él. Un chucho, una mezcla, un mestizo que tenga de unos y de otros y que no sea puro. Una forma muy ingeniosa de decir que él es blanco y negro y todas las cosas y todos los tintes que se derivan de la mezcla de esos colores. Además quiere un perro que venga de un albergue para demostrar que él verdaderamente es el presidente de todos los norteamericanos, alguien que ha nacido en una cuna normal y ahora los ciudadanos le han dado la oportunidad de dormir en la casa más famosa del mundo.
Hasta ahora 22 de sus 43 antecesores han tenido perros en la Casa Blanca de pura raza y sólo uno ha sido callejero sin linaje que Carter tuvo que devolver a un albergue porque salió algo agresivo y asustaba a los gatos de sus hijas y a sus secretarias.
Obama está decidido a que su nuevo perro sea un chucho que haya pasado lo que él. El abandono de su padre, dificultades para vivir con el presupuesto de su madre soltera, viajes y traslados de casa y que haya tenido siempre una segunda oportunidad.
La alergia de Malia, su hija de 10 años, impone que sea un animal de una raza muy especial que no eche mucho pelo y eso es posible que afecte al tamaño y al origen del animal. Pero de lo que no habrá duda es del estilo porque el nuevo presidente no quiere un can que haya nacido en casa rica o venga de familia campeona o sea un regalo de un admirador o una compra navideña. Y esas premisas a la hora de elegir al que será el mejor amigo de sus hijas y de todos los Obama también parece que serán la forma en la que actúe como presidente.
La Casa Blanca de Obama no será terreno exclusivo de los ejecutivos del petróleo como lo ha sido con Bush, ni el lugar en el que seducir a jovencitas regordetas y trepas como hizo Clinton, ni el de pitonisas como la de Ronald Reagan o la de amigos famosos de Kennedy. Ni tampoco de negros que acudan pidiendo recompensas por haber votado a favor del nuevo presidente. Obama será el presidente del "aquí no valen excusas" para todos. Blancos, negros, hispanos, asiáticos e indios sioux. Porque con él el todo vale se ha acabado en Washington.